sábado, 19 de septiembre de 2026

Jorge Enrique Hadandoniou.

 


Romance del trabajador solidario
 
Ya no estará más solo
con su triste salario.
Descubrió en su compañero
la sangre de los hermanos.
Y alumbró cada noche,
a  pesar del pan amargo.
Deshilvanó los secretos
para unirse en el abrazo.
Y se lanzó por las calles
a reclamar por  su cantó.
Destrozó los egoísmos
y habló por los callados.
Desoyó  las amenazas;
dio su pecho solidario.
Se olvidó de sus riquezas
que apenas cubren las manos
y se  proclamó hacia el sol
por el hermano atropellado.
No le importaron los golpes,
hizo el trabajo cantado,
y a la hora de la proclama,
enherboló su mandato
de  humilde pero digno
trabajador solidario.
En éste día del trabajo
permítame proclamarlo,
para que su luz no muera
y florezca ente tantos.
 
Ofrenda lejana
 
Recíbeme esta lágrima que lloro.
Esta lágrima, Miguel;
esta  lejana lágrima, César.
Perdonadme la distancia
y en ella al que a cada lado
de la sencilla mesa
no supo limpiar sus ojos
y desempeñar la mirada.
Quizás hoy, también a mi ladera falda,
se encumbre o acueste
una poesía tierna o una dolida alma.
Y esta lágrima irá hacia vosotros
olvidando al corazón
que cerca – a lo mejor – calla.
Recíbeme esta lágrima distante,
por todos los que te  fusilaron, Miguel;
por los que te pegaron, César ...
Y que esta oración del agua
se ahoguen para siempre
los que al tierno poeta,
al dulce amigo de la palabra,
le destrozaron cada ilusión
y le ensucian el alma,
vertientes sin fin de poemas
con sus mil proyectos de esperanzas.
 
 Poeta de la ciudad argentina de Villa Mercedes (San Luis).
Profesor de enseñanza media, superior y universitaria.
Ha publicado:  Poemas de esta ciudad;; Otros poemas de esta ciudad; Nuestros días (prosa, poesía y canción)
 
Publicado en Revista Literaria “Mapuche” –- Nº 19–  Marzo  de 1989 - Otoño
 
1949 – 2022

Nicolás Jozami.

 

Críptico
 
Es un escritor tan admirablemente críptico, que para entender cada uno de sus libros, sus lectores no deben más que recurrir a otro de su autoría, y lo mejor es ir al publicado anteriormente, donde el autor desmenuza pacientemente su pensamiento posterior. A su vez, las apostillas retroactivas de cada libro, suelen ser tan herméticas, que sus seguidores, asfixiados por la incomprensión, saben que necesitan de un nuevo auxilio autoral, por lo que nuestro escritor no se ha resignado (nunca lo hizo) a ensanchar sus explicaciones en otro “nuevo” volumen (nuevo va entrecomillado, ya que en concreto el lector debe ir hacia atrás, siempre hacia el libro antes publicado), si no quiere marearse. Sus colegas y detractores -que nunca deben faltar- argumentan que su afán de hacerse comprender, es directamente proporcional a su no menos interesante y calculada estrategia de marketing personal. Detractores; eso son. Si hasta Shakespeare los tuvo, y en ejércitos de críticos miopes.
Lo anterior se lee en la contraportada de la edición de lujo (con filigranas de oro en portada y lomo) de las Obras Completas del escritor, ordenadas de la última a la primera. Todo un gesto.
 
 
Un sueño de siesta
 
Están el cowboy y el indio. No sé cómo lo sé, pero el indio le ha enseñado a usar el arco y la flecha; largas jornadas de preparación. Con un cielo castigado por instantáneas nubes deformes, el cowboy va a pasar la prueba, ya es momento. Se dispone, prepara y apunta al blanco, redondo, a muchos metros de distancia, aplastado contra un tronco. El indio espera a un costado (iba a decir con los brazos cruzados, pero eso es algo que sólo el cowboy puede pensar, sospechando de reojo esa postura antes de soltar la flecha, nervioso por la prueba, aunque eso sólo sucede en la mente del cowboy, o en los sueños, porque no existen indios que crucen los brazos); está con los brazos colgando a los costados de su cuerpo.
Dispara. La flecha no da en el blanco. Como sucedía con las nubes, que estaban comiéndose el cielo, la flecha se clava fuertemente en la espalda del indio. El ruido de la carne perforada es bien conocido, no hace falta explicarlo. Casi que lo atraviesa de lado a lado, pese a que el indio es fornido. Se arrodilla, pero no de dolor. El cowboy no comprende cómo hizo el tiro, porque apuntó al blanco, apuntó al blanco. El sueño termina con esta frase: el tiempo da la virtud y la muerte.
                                           

                                            (de Galería de auxilios. Ediciones del Callejón. 2022)                                              

 
 Escritor
Nació en Santa Rosa, (La Pampa). Reside en Bialet Masse  (Valle de Punilla) Córdoba
Publicó: El brillo gemelo ; La quimera), La joroba del Edén; Galería de auxilios; Vendida

Ratones Paranoicos

                         Grupos y Letras en el Rock Argentino


La guerra del ácido
 
Escuchando la risa
Que provoca en tu mente
Oír a la verdad
Eligiendo una forma
Como decidir donde
Ir a parar
Nuestra nave se queda
En la línea que sigue
Para despegar
 
La guerra del ácido
Ya va a comenzar
Y cuando se acabe
La tierra no estará
 
Mientras vamos saliendo
Me acuerdo de la gente
Que no volví a ver mas
Solamente espero
Que también todos ellos
Puedan escapar
Ahora estamos viajando
Sin saber a que hora
Nos vamos a bajar
 
La guerra del ácido
Ya va a comenzar
Y cuando se acabe
la tierra no estará
 
Ratones in Memphis
Such a good time
Playing with Elvis
Most of the time
How deep is the ocean
How high is the sky
Pablo "terrible"
And Sarco "divine"
Roy keeps the timing
And Juanse sing fine
So heard the music
From Memphis with love
With a special blessing
From Elvis above
Pablo "terrible"
And Sarco "divine"
Roy keeps the timing
And Juanse sing fine
 
No recuerdo el pasado
Ni tampoco lo raro
Que es salir desde acá
 
(del álbum: Hecho en Memphis - 1993)
 
Es una banda de rock argentino, formada el 14 de octubre de 1983 en el barrio de Villa Devoto, Buenos Aires. Originalmente estaba formada por Juanse, Pablo Memi, Pablo Cano y Rubén Quiroga.




Revistas

 

Retamar El Toyo - Revista Literaria  
N° 1 - Septiembre – 2026
60 pág
Idea, Diseño y Dirección:  Antonio Torres Tripiana
Portada:  Retamar – El Toyo
Textos de: Alonso de Molina,  José Ángel Pérez ,Enrique Martinez-Salanova, Daniel Pérz G, Roald Hoffamann, Washington Daniel Gorosito Pérz, Anaclara Pugliese, Edgar Allan Poe, Víctor Cócorba Herrero, Michelangelo Coviello, Milo de Angelis, Pathé Dieye, Javier Morales, José Antonio Sáez Férnandez .
La Revista Literaria Retamar- El Toyo y su Editor/Director no se hacen responsables de las opiniones de los colaboradores que las expresan y expresarán en todo momento, de manera individual y en caso alguno representando la opinión de la Revista. La opinión de la Revista Literaria Retamar-El Toyo y la de su Editor/Director sólo se reflejará en el Editorial.
La participación está abierta a todas las opiniones.
Si quieren colaborar, sólo tienen que enviar los trabajos a:
3333acer@gmail.com

El juego del sapo

 



El juego del sapo (en Perú, Uruguay, Ecuador, Boliviay Argentina), Pukllay Sapu en quechua, juego de la rana o simplemente rana o bolirana (en Colombia); es un juego de lanzamiento de precisión múltiple donde se intenta introducir un determinado número de fichas, discos de hierro o de bronce (en el Perú y Argentina) en los múltiples agujeros que existen en la mesa del sapo. Algunos de ellos tienen obstáculos que dificultan la precisión del lanzamiento.

La mesa es de madera, aunque también hay metálicas. En la parte superior tiene varios agujeros, en el centro un sapo sentado con la boca abierta, delante del mismo un molino, a los lados dos puentes y dos agujeros, y por detrás tres agujeros. Las fichas suelen ser de acero. Las partidas a menudo se celebran a diez tiradas. Si la ficha entra en la boca del sapo se obtiene el máximo puntaje.

Algunos le atribuyen el origen de este juego a una antigua leyenda Inca. En esta cultura los sapos eran venerados por sus poderes mágicos. En los días festivos se arrojaban piezas de oro en los lagos, diciendo que si un sapo saltaba y comía la pieza, este se convertía en oro y se le concedía un deseo al tirador.

En homenaje a tantos deseos hechos realidad, el Inca manda a construir un gran Sapu de oro, con el cual se divertía toda la realeza. Era un juego de suspenso y destreza, donde la danza y la alegría se mezclaban en un solo rito: PUKLLAY SAPU (jugar sapu).

En el Perú y Colombia, los juegos carecen del elemento “vieja”, que fuera introducido con el correr del tiempo en la Argentina convirtiéndose en el objetivo más valioso del juego.

En Bolivia el juego se lleva a cabo en espacios de socialización, como patios, visitas a chicherías y otros eventos, también es usual que en la fiesta de Todos Santos al momento de despedir a las almas se juegue Sapo, así como taba y tockola.

En Argentina el juego estuvo muy arraigado, tanto en el ámbito rural como en la ciudad, en los festejos de las fiestas patrias,  y se lo encontraba en pulperías, boliches, clubes y hasta en domicilios particulares.

Tomado del facebook : Remembranzas

Pedro Urbiego B.

 

Isolda
 
La rosa, los lirios, los juncos del río ...
Te busca el recuerdo y te olvida el olvido ...
Si en cada capullo te brota un suspiro,
en cada mañana, te llora el rocío.
 
En todos los trinos tu nombre se ha ido ...
gastado  en el tiempo, flotando en el río ...
Isolda, es el eco del barco perdido,
que cruza la noche del viaje infinito ...
 
 Poeta
Valparaíso (Chile)
 
Publicado en Revista Literaria “Mapuche” –- Nº 19–  Marzo  de 1989 - Otoño
 
1931 – 2021

Oscar Wilde .

 

Mis amigos
 
"Escojo mis amigos no por la piel u otro arquetipo cualquiera, y sí por la pupila, tiene que tener un brillo cuestionador y una tonalidad inquietante.
 
A mi no me interesan los buenos de espíritu ni los malos de hábitos.
Me quedo con aquellos que hacen de mí un loco y un santo.
 
De ellos no quiero respuesta, quiero mi opuesto.
Que me traigan dudas y angustias y aguanten lo peor que hay en mí.
 
Para eso, sigo siendo loco, los quiero santos, para que no duden de las diferencias y pidan perdón por las injusticias.
 
Escojo mis amigos por la cara lavada y por el alma expuesta,
no quiero solo el hombro o el regazo, quiero también la mayor de sus alegrías.
 
Amigo que no ríe con uno, no sabe sufrir con uno.
Mis amigos son todos así: mitad estupidez, mitad seriedad.
No quiero risas previsibles ni llantos piadosos, quiero amigos serios, de aquellos que hacen de la realidad su fuente de aprendizaje, pero luchan para que la fantasía no desaparezca.
 
No quiero amigos adultos ni aburridos. Los quiero mitad infancia y otra mitad vejez.
 
Niños, para que no olviden el valor del viento en el rostro y viejos,
para que nunca tengan prisa.
 
Tengo amigos para saber quién soy yo, pues viéndolos locos y santos, bobos y serios, niños y viejos, nunca me olvidaré de que NORMALIDAD es una ilusión imbécil y estéril".

Escritor, poeta y dramaturgo
Irlanda
1854 – 1900
Publicó: El retrato de Dorian Gray; El príncipe feliz y otros cuentos; El fantasma de Canterville; La importancia de llamarse Ernesto; El abanico de Lady Windermere ;  Un marido ideal; De profundis; La balada de la cárcel de Reading