Leyendas Argentinas
La leyenda del grito del chajá
Dicen los viejos paisanos que hace mucho, cuando el cielo
aún conversaba con la tierra, vivía un espíritu guardián de los esteros: el
Chajá. No era ave todavía, sino un joven de voz potente que cuidaba los campos
y avisaba a los gauchos cuando se acercaba tormenta o peligro.
Un día, el viento sur trajo consigo una sombra que quiso
robarle la voz. El joven, para no perderla, la lanzó al cielo con un grito tan
fuerte que retumbó en los montes y se convirtió en eco eterno. Los dioses,
conmovidos por su coraje, lo transformaron en ave: le dieron alas para seguir
vigilando, patas rosadas para caminar entre los pastizales, y un plumaje gris
como las nubes que anuncian lluvia.
Desde entonces, cuando el chajá grita al amanecer o al
atardecer, no es sólo canto: es advertencia, es memoria, es el alma del
guardián que nunca dejó de cuidar la tierra.
Tomada de la página facebook : Cosas De Campo
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