sábado, 19 de septiembre de 2026

Leyendas Argentinas

 

La leyenda del grito del chajá
 
Dicen los viejos paisanos que hace mucho, cuando el cielo aún conversaba con la tierra, vivía un espíritu guardián de los esteros: el Chajá. No era ave todavía, sino un joven de voz potente que cuidaba los campos y avisaba a los gauchos cuando se acercaba tormenta o peligro.
Un día, el viento sur trajo consigo una sombra que quiso robarle la voz. El joven, para no perderla, la lanzó al cielo con un grito tan fuerte que retumbó en los montes y se convirtió en eco eterno. Los dioses, conmovidos por su coraje, lo transformaron en ave: le dieron alas para seguir vigilando, patas rosadas para caminar entre los pastizales, y un plumaje gris como las nubes que anuncian lluvia.
Desde entonces, cuando el chajá grita al amanecer o al atardecer, no es sólo canto: es advertencia, es memoria, es el alma del guardián que nunca dejó de cuidar la tierra.
 
Tomada de la página facebook : Cosas De Campo

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