viernes, 19 de junio de 2026
Continuando
con la publicación de portadas de Revista
Literaria “Mapuche”, en este
número 18, editorial , textos y autores publicados en la misma, correspondiente al mes de enero del
verano 1989 , editada en la ciudad de Huinca Renancó (Córdoba); en
sus comienzos de forma artesana
Con
LIBROS, POEMAS, CULTURA y Poetas ... comenzamos desde estas páginas, a transitar esta nueva propuesta alternativa
de difundir Poesía.
Nuestro
objetivo, fundado hace ocho años, sigue en vigencia, aún en estos tiempos donde
el consumo masivo de otras formas de
comunicación es más frecuente en lectores ávidos de despreocupaciones por
diferentes problemas que la sociedad actual ofrece.
Nuestra
sencilla tarea de comunicadores literarios- así nos permitimos
autodefinirnos- nos sigue dando fuerzas
para seguir por esta senda de nuestra Identidad Cultural Latinoamericana, sin
prisa y sin pausa, al mismo tiempo sin bajar la guardia.
Dijeron
alguna vez de Mapuche, en una crítica literaria de una revista de poesía que se
edita en Buenos Aires: ..”de su impresión que no es de mucha calidad..”, y en
el mismo, entre otras cosas decían: “de sus artículos hay ideas buenas, no desde un análisis
imparcial que pueda hacer reflexionar al lector”.
Amigo
Lector: los proyectos, los sueños, las ideas sobre nuestra publicación siempre
están con nosotros; el tiempo quizá dará su merecido.
Mientras
tanto, aquí continuamos sobreviviendo, con esta manera de hacer y brindar
POESIA-CULTURA, dando posibilidades, abriendo puertas a través de estas hojas,
a los nuevos valores; a los éditos e inédito ; hermanando con este imaginario
abrazo de tinta y papel a la literatura de Latinoamérica con la del resto del
mundo.
¡¡Mil
gracias!! a todos aquellos que aportan humildemente ese granito de metáfora y
amistad, para que Mapuche siga estando.
Hasta
un próximo encuentro con uds.-
Libros
Sencillos sentires, simples
decires (poemas y relatos ), de Yolanda Amado, santa
María de Punilla (Córdoba) Argentina.
130
pág. 148,5 cm x 210 cm.. ISBN 978-987-4453-38-9
Diseño
y diagramación: Lic. Norma Rosa Heredia.
CEN
Ediciones. Córdoba Argentina
2025
A
mis hijos
Explotan en mis ideas, sensaciones, ilusiones y sonidos.
A veces salen a la luz. Que mis pensamientos se conviertan en palabras que
suenen justas, como música colorida y perfumada. Las busco, llamo a las musas.
Muchas palabras se van. Quiero atraparlas para expresar
mi sentir y expandirme en el mundo en comunión con el otro.
pág. 5
Decires
y sentires
Monótonos,
simples y sencillos
como
cielo sin nubes ni soles
son
los decires míos.
Cuantiosos,
diversos y profundos
como
montañas, selvas y mares
son
los sentires míos.
Muchos
saberes perdidos
por
tantas palabras ocultas.
La
luces que no he encendido
queman
los sentires míos.
pág. 14
Puedes
Tiempo
que arrastras,
déjalo
ir.
Que
el olvido te alcance.
Oxidados
pesares,
los
vientos y el polvo
lo
cubren.
Suspiros
como llanto
te
atrapan.
Lloras
y lloras.
Caminas,
dejas huellas.
Renueva
tu espacio.
Busca
en lo profundo.
Ves
una diminuta luz
avívala
…
Enciende
la fogata,
calienta
tu alma.
Y
verás
que
puedes.
pág. 20
Regalo
Crujiendo
de tiempo
te
vi.
Caminabas
tranquilo.
No
me miraste
temblando
escondí
los
buenos recuerdos.
Me
escapé
por
tierra arada y pedregosa.
Se
cansaron mis pies.
Sentada
lloré
craquéele
el cielo
con
lágrimas de olvido.
Recostada
entre piedras
miré
el horizonte rosado
y
atrás te ví
con
un ramito de flores.
Me
dijiste . Te traje el regalo.
pág.
53
Segunda Parte
“A mi hermana Josefina que de niñas nos contaba historias
matizando de colores la vida”
¿Quién puede atrapar un universo tan amplio y ordenado en
palabras?
No quiero dejar nada afuera.
Una fuerza interna muy intensa me ordena a dejar escrito
algo de mi esencia, por la simple necesidad de expresar mi sentir.
Deseo humildemente expandirme en letras; para
respetuosamente estar en comunión con el universo.
pág. 56
Tercera Parte
Mal cultural
Cultura cruel que atravesó mi destino. Obediente fue al
decir de tradiciones arcaicas.
Mi despertar de niña a adulta, acallada, taponada por mi
religión y ese cuidado que se le imponía a la mujer.
Al varón se le permitía, a la niña era el “NO”.
Ese “no” que aún no puedo acallar.
Fui tejiendo mi represión a no sentir placer: “Es pecado,
te vas al infierno”.
Atrapada por culturas impuestas, confiscada en conventos
religiosos, separada de la familia primaria.. “Muy preparada para acallar”.
Amar solo a Dios. Esa imagen de yeso bronce o mármol,
frío e inmóvil. Eso acalló todo mis sentires. Ese miedo a lo extraño, no conocido; sabiéndome sola en
esta inmensidad de realidad esquiva e incomprensible.
Tienes que sobrevivir.
Ahí estoy yo con ese MAL CULTURAL, que cicatrizó en miles
de heridas y sutilezas que no supe romper bien.
Pasé de niña a adulta. Castrada de sensaciones.
Si la cultura y/o religiones no respetan el desarrollo
natural, físico y espiritual humano, ¿qué podemos esperar?
Desde el vamos, construimos sociedades necias e
hipócritas.
pág.75
Cuarta Parte
Semilla
Guarda en su diminuta dimensión, todo un secreto de vida.
Dale un lugarcito en la tierra, acompañada de humedad.
Deja que el sol le dé su calor. Te brindará miles de dones.
Ni sabrás contarlo.
Será oxigeno, alimento, fruto, colores y alimentará a
todos los seres vivos y volverá a ser tierra.
pág. 82
Lo que sigue es puro cuento
Pequeñas historias
Todos los vecinos la consolaban. Su hijo viajaba en el
avión siniestrado. Abren la puerta – Mami perdí el avión-
-¡Paapi! ¡Papi! Somos ricos, mira lo que encontré – le
entrega entrega una vieja billetera llena.
El padre mirá los billetes falsos, besa y abraza al niño.
Ensaya una sonrisa y triste
camina hasta el próximo basurero.
Todo listo para la boda. La novia, el sacerdote, el salón
de fiesta, los invitados presentes. El telegrama del novio:
No pude viajar.
Mucho amor se había prometido, era el día del encuentro.
En el bar estaba, vio el ramo de flores blancas, sus pies no llegaban al piso.
Temblando se dijo “es enano”, se dio la media vuelta con lágrimas en los ojos y
caminó sin rumbo.
pág. 122
ABECEGRAMA
Ana Bailaba Cantaba Después Estaba Feliz Gastaba Historias Inéditas Jocosas
Kilómétricas. La Madre Negaba Ñañas Ocasionales Porque Quería Recomponer Sus
Traumas. Una Vez Walter Xenófobo Yacía Zarpado.
Te invito a que redactes un texto siguiendo el orden
alfabético
pág. 126
Yolanda Amado.
Poeta, escritora, docente
Santa
María de Punilla (Córdoba) Argentina
Publicó: Senderos los colores (cuento infantil)
Ray Bradbury
No han visto las estrellas
"No
han visto las estrellas,
ni
una, ni una siquiera
de
todas las criaturas de este mundo
en
todas las edades desde que las arenas tocaron
/por
primera vez el viento
Ningún
animal, ni uno siquiera
entre
todos los animales se ha parado
en
pradera, en llano o en colina
y
ha conocido la emoción de ver esos fuegos;
nuestras
almas admiran lo que ellos nunca, nunca
/conocieron.
Millones
de años que giran las esferas
pero
ni una sola vez en todos esos años
un
león, un perro, un pájaro que hiende los aires
ha
mirado eso. ¡Oh, Dios! ¡Las estrellas!
¡Ninguno
ha mirado!
Como
si el tiempo todo nunca hubiera sido,
ni
Universo, ni Sol, ni Luna o simple luz de la mañana.
La
tragedia de ellos fue muda y ciega. Aún lo es.
/¿Nuestra
vista?
Sí,
¿la nuestra? Saber ahora lo que somos.
Pensar
en esto y después elegir: y ahora… ¿qué?
Nacer
en la áspera Tierra, habitar un escenario, que,
con
todo lo que contiene, apenas visto queda
/borrado,
obnubilado
como
si todos estos milagros nunca hubieran sido.
¿Vastos
remolinos de sonora luz, de fuego y hielo,
apenas
vistos y ya perdidos?
¿Y
nosotros, con nuestra carne frágil y los nuevos
/ojos
de Dios
que
se elevan y abarcan e indagan los cielos?
Contemplamos
las estaciones sucediéndose en la
/marea
lunar
y
conocemos los años, recordando lo que ha
/muerto.
Oh,
sí. Tal vez hubo pájaros que algunas noches
sintieron
que Orión se levantaba y afinaron el vuelo
virando
al sur,
porque
hay mapas de estrellas grabados en sus
/dulces
sueños de amor,
y
así parece.
Sí,
pero ¿ver? ¿ver y conocer realmente?
Y,
al conocer, querer tocar esos fuegos,
crecer
hasta que la poderosa frente del alto hombre
/de
Lamarck
domine
los terremotos, golpee la Luna,
se
extienda hasta Marte y los anillos de Saturno;
y
mientras crece aspire a enseñar
a
las demás criaturas
a
volar con sus sueños y no con viejas alas.
Pensad
en esto, pues. ¡Somos los primeros! Los
/únicos.
a
quienes Dios ha honrado con sus soles que
/surgen.
Para
nosotros los dones: Aldebarán, el Centauro,
/nuestro
vecino Marte.
Despertaos,
dice Dios. Mirad eso. Id por ellas.
Las
estrellas. Oh, Dios, muchas gracias. ¡Las
/estrellas!"
Escritor
del género fantástico, terror y ciencia ficción. Principalmente conocido por su
obra Crónicas marcianas y la novela distópica Fahrenheit 451
EE.
UU.
1920
– 2012
Los que perdieron la América
Novela
de Héctor Antonio Picco
194
páginas.
Ediciones
“Tierra Argentina”
Buenos
Aires.
1984.-
Ubiquémonos en la
época. El ferrocarril, supremo medio de comunicación masiva para esos tiempos,
recién desplegaba sus ramaleados tentáculos en el centro de la patria. El autor
nos hace vivir con realismo las
vicisitudes sufridas por los primeros colonos de estas pampas argentinas, fundadores
y protagonistas de incipientes colonias
rurales dispersas en la entropía de la llanura virgen. La mayoría eran inmigrantes , huyendo quizá
de tanta guerra y su consecuencia: orfandad y miseria.
En el nuevo escenario de sus actividades, deben afrontar
otras dificultades, la tierra toda ya tiene dueño, se ven forzados a aceptar
las reglas establecidas: el trabajo a porcentaje. Así; recaudan una magra
retribución y siempre que el resultado de su esfuerzo fuese fructífero, de lo
contrario no recibía ningún pago. El colono se instalaba como podía en tierra
ajena, previo permiso del encargado quien, casi autoritario y poco amable dictaba las leyes, dando a
entender que no haría concesiones fuera de lo dicho. La falta de una mínima
comodidad es deprimente, allí no hay nada, el colono traía consigo muy poco.
Debe levantarse la vivienda, perforar para extraer agua, adquirir las
herramientas y animales de labor que no consigue en préstamo, endeudándose de
inmediato.
Los desalojos son frecuentes, a veces ocasionados por la
tendencia de una vaca de más(casi siempre el máximo eran tres), producto obligado para la subsistencia, pues era necesario paliar la miseria en años que
no había cosecha de granos, a menudo perdidas por las sequía, los depredadores
naturales: langostas, roedores, insectos.
Los insecticidas
eran casi desconocidos y su aplicación rudimentaria .
Estas vivencias llegan al lector a través de los
protagonistas principales: El Antulín y el Nacio, italiano y español
respectivamente. El primero debe llevar adelante una familia, el segundo es
soltero y lleva adherido a su alma un recuerdo fiel e inolvidable, el de su
novia fallecida, víctima de una bala perdida originaba en un tiroteo político.
Ambos llegaron con el fin de hacer la América, es como
decir, hacer un país, labrarse un porvenir con el trabajo en paz, llegar hacer
propietarios, legar algo de sus descendientes, y procurarse un poco de
felicidad, la felicidad que todo hombre tiene derecho a construirse
Se conocen en el puerto de Buenos Aires, se ayudan, surge
una entrañable amistad que no se quiebra ni aún
cuando el Nacio no puede ir a despedirlo al Antulín el día que éste
parte a su incierto destino. .
Se reencuentran en un poblado incipiente de punta del
riel, por un acertado capricho del destino. El trabajo es de sol a sol, ya de
noche aprovechan las últimas energías para hacer adobes, que se transformarán
en escuelas, hospitales, edificios públicos, allí está todo por hacer. de esta
actividad intensa surgían individuos rudos y de temple. La instrucción que
traían era en casi todos los inmigrantes muy precaria, empero las
apotegmas heredadas de sus raíces
marcaban una regla incontrovertible:
“Conducta y trabajo” y aunque las
excepciones son inevitables, en el caso del Antulín y el Nacio , estos
principios tenían una fuerza
inquebrantable. Estos personajes no alcanzaron a ver ni a vivir el fruto de su
esfuerzo, una Federación Agraria incipiente se aprestaba a las luchas por
derechos inalienables, desafiando prepotencias, autoridades serviles casi
siempre a la orden de los poderosos. Así, la América quedó legada a las
generaciones venideras, empero estos colonos murieron sabiendo que su deber
estaba cumplido.
Dentro del drama en que transcurre la vida de los
protagonistas, el autor les extrae con sus pintorescos lenguajes recién
adquiridos, una encantadora ternura e ingenuidad, y en algunas situaciones, no
está ausente la picardía, propia de la gente sencilla.
Como huinquenses (o por adopción), debemos sentirnos
orgullosos de que “Los que perdieron la América”, haya sido plasmada por Héctor
Antonio Picco, un hijo adoptivo de Huinca Renancó, quien lega al presente y a
la posteridad, este documento que es fiel reflejo de un pasado, que las leyes
modernas irán modificando definitivamente.
Héctor Antonio Picco
Poeta, escritor, investigador del fenómeno ovni, tema
sobre el cual ha escrito artículos y
libros.
Nació en el sur de la provincia de Córdoba, vivió en
Buenos Aires. Falleció en Capilla del Monte (Córdoba). Argentina.
Publicó:
Reencarnación del Martín Fierro (poemas); Los que perdieron la América
(novela), Las Pruebas materiales de la Tierra Hueca (ensayo); Tengo las manos
vacías (poemas)
Celso R. Dal Maso
Publicado en Revista Literaria “Mapuche” –- Nº 18– Enero de 1989
Rafael Horacio López
Pan de niebla
Como
carne de patio tu ternura
bebe
todo el sol del mediodía.
Se
extingue. Palidece.
No
hay cavidad para tanto amor
en
la penumbra.
Nadie
ama tanto para ocultar el sol.
Pero lo bebes, lo bebes.
Tiemblan
los cables.
Israel
palidece en el estrecho.
Tiemblan
los muros.
Parece
el fin del mundo.
París.
Madrid.
La
cola del cometa llega a tu patio
pero
nadie la recoge.
Un
niño desconsolado llora.
No
hay amor.
El
polvo es pan de niebla en la basura.
Y
el niño aquel que escuchaba música en el viento?
Que
veía imágenes en la tierra?
Y
el niño que cantaba cuando aún no conocía la Música?
Que
leía en las plumas y en las hojas?
Que
hablaba con los animales?
Que
lastimaba el silencio con sus lágrimas
Que
esperaba monedas en la tarde?
Analfabeto.
Niño
Piedra
entre las piedras.
Corazón
de patio con luceros.
Violín
de pajonal y siesta.
No
hay manos que toquen su cometa?
Cuando
grande:
Será
polvo de niebla en la basura?
Un
poema de:
Rafael Horacio López
Poeta
argentino de
Villa
Dolores (Capital de la Poesía)
Córdoba (Argentina)
Publicado
en Revista Literaria “Mapuche” –- Nº 18–
Enero de 1989.-
1931–2016
Leyendas Argentinas
Leyenda de
la gallareta
Cuenta
la leyenda que en una tribu que vivía cerca de una gran laguna había un grupo
de chicos que durante todo el día se la pasaban chapoteando, gritando y jugando
en las aguas quietas y mansas de la misma.
Entre
ellos se destacaba Gaya, que era un simpático gordito que tenía ideas raras y
que poseía el poder de convencer siempre a alguno de sus amigos para ponerlas
en práctica.
Uno
de esos días que estaban todos jugando se le ocurrió la idea de que debían
caminar sobre el agua. A sus compañeros de juego les pareció una idea
estupenda.
Probaron
de todas las formas posibles pero siempre fallaban en su intento, hundiéndose
en las mansas aguas de la laguna, muy cerca de la orilla.
Gaya,
les recriminaba alegando que lo que les ocurría era nada más y nada menos que
por la falta de fe con que caminaban sobre el agua.
El
resto de los chicos, cansados de tragar tanta agua, lo obligaron a que lo
hiciera él mismo a ver que pasaba.
Gaya
sintió que ahora era él quien tenía que demostrarle a sus compañeros que podía
hacerlo.
Previamente
a la prueba, fue al fango de la orilla y pisó varias veces el arcilloso y
pegajoso barro, con lo que logró que sus dedos se engrosaran de tal manera que
para acercarse al agua debió hacerlo abriendo sus piernas y caminando como lo
hacen las gallinas.
Al
verlo, sus compañeros comenzaron a reírse de él. Esto enfureció a Gaya, quien
decidido a triunfar y comenzó a correr velozmente sobre la superficie del agua,
agitando sus brazos como queriendo levantar vuelo.
Con
gran sorpresa, sus amigos vieron que su cuerpo iba convirtiéndose en el de un
ave y sus brazos se iban trasformando en alas. Luego de correr varios metros
sobre el agua, remontó vuelo, perdiéndose en el horizonte de la laguna.
Había
nacido una nueva ave: La Gallareta.
Tomado
de la red
Cesar Moro
Un camino de tierra en medio
de la tierra
Las ramas de luz atónita poblando innumerables
veces el
área
de tu frente asaltada por olas
Asfaltada
de lumbre tejida de pelo tierno y de huellas leves
de
fósiles de plantas delicadas
Ignorada
del mundo bañando tus ojos y el rostro de lava
verde
¡Quién
vive! Apenas dormido vuelvo de más lejos a tu
encuentro
de tinieblas a paso de chacal mostrándote
caracolas
de espuma de cerveza y probables
edificaciones
de nácar enfangado
Vivir bajo las algas
El
sueño en la tormenta sirenas como relámpagos y el alba
incierta
un camino de tierra en medio de la tierra y nubes
de
tierra y tu frente se levanta, como un castillo de nieve y
apaga
el alba y el día se enciende y vuelve la noche y
fasces
de tu pelo se interponen y azotan el rostro helado
de
la noche
Para
sembrar el mar de luces moribundas
Y
que las plantas carnívoras no falten de alimento
Y
crezcan ojos en las playas
Y
las selvas despeinadas giman como gaviotas
El mundo ilustrado
Igual
que tu ventana que no existe
Como
una sombra de mano en un instrumento fantasma
Igual
que las venas y el recorrido intenso de tu sangre
Con
la misma igualdad con la continuidad preciosa que me
asegura
idealmente tu existencia
A
una distancia
A
la distancia
A
pesar de la distancia
Con
tu frente y tu rostro
Y
toda tu presencia sin cerrar los ojos
Y
el paisaje que brota de tu presencia cuando la ciudad no
era
no podía ser sino el reflejo inútil de tu
presencia
de hecatombe
Para
mejor mojar las plumas de las aves
Cae
esta lluvia de muy alto
Y
me encierra dentro de ti a mí solo
Dentro
y lejos de ti
Como
un camino que se pierde en otro continente
Batalla al borde de una
catarata
Tener
entre las manos largamente una sombra
De
cara al sol
Tu
recuerdo me persiga o me arrastre sin remedio
Sin
salida sin freno sin refugio sin habla sin aire
El
tiempo se transforma en casa de abandono
En
cortes longitudinales de árboles donde tu imagen se
disuelve
en humo
El
sabor más amargo que la historia del hombre conozca
El
mortecino fulgor y la sombra
El
abrir y cerrarse de puertas que conducen al dominio
encantado
de tu nombre
Donde
todo perece
Un
inmenso campo baldío de hierbas y de pedruscos
interpretables
Una
mano sobre una cabeza decapitada
Los
pies
Tu
frente
Tu
espalda de diluvio
Tu
vientre de aluvión un muslo de centellas
Una
piedra que gira otra que se levanta y duerme en pie
Un
caballo encantado un arbusto de piedra un lecho de
piedra
Una
boca de piedra y ese brillo que a veces me rodea
Para
explicarme en letra muerta las prolongaciones
misteriosas
de tus manos que vuelven con el aspecto
amenazante
de un cuarto modesto con una cortina roja
que
se abre ante el infierno
Las
sábanas el cielo de la noche
El
sol el aire la lluvia el viento
Sólo
el viento que trae tu nombre
Poeta
y pintor surrealista .
Perú
1903
– 1956
Publicó:
La tortuga ecuestre,( su único libro en
castellano (escrita en 1938 y publicada en 1957);Cartas ; Lettre d'amour ; El
castillo de Grisú ; L'homme du paradisier et autres textes ; Trafalgar Square ;
Amour à mort ; Los anteojos de azufre (prosa); El ojo de gallo (teatro).
Enrique Osorio Beltrán.
3 poemas breves
Paisaje
Si
hubiera una palabra
con
la cual describir
la
belleza
del
aguerrido paisaje
de
tu cuerpo,
el
mundo no sería el mundo,
sería
un vuelo infinito
en
éter de tus besos.
En el ruedo
Realiza
tus sueños.
De
lo inalcanzable
has
el ruedo
de
la necesaria posibilidad.
Detente
en medio de la plaza
y
con valor espera al toro;
sólo
así,
con
toda seguridad,
lograrás
darle muerte
a
tu cobardía
de
siempre.
Algo
La
victoria final
de cada hombre
se
refiere
al dominio
de
sus propias mareas
y al disfrute
de sus apacibles
playas.
Poeta
Bogotá
(Colombia)
Publicado
en Revista Literaria “Mapuche” –- Nº 18–
Enero de 1989.-
Oveja Negra
Grupos y Letras en el Rock Argentino
Ando rodando
Ando rodando
por mi camino buscando
Puertas abiertas
señas que me hagan ver
Parques, bares,
camas, trenes y lugares
Cielos, infiernos,
todo me da igual si no sé
Si no sé para qué vivo,
si en el mar se muere el río
De la tierra prometida
sólo me quedan heridas
Pero de ésta
voy a sacar la respuesta
Voy a interrogar a cada ser viviente
a ver si sale quién es el que nos miente
Letra y música :
Gustavo Santaolalla
(del albúm : Orsai - 1983)
Fue una banda de rock y folk fundada en 1982 por los
músicos Aníbal Forcada, Osqui Amante y Willie Cam
Susana Tulián.
Mi camino
Un
hilo de tinta pálido
Se
deshilacha sobre la línea
desnuda
de versos,
mi
alma peregrina,
con
el silencio del vacío
Soñé
amanecer en infinita poesía,
creí
en la eternidad de sus metáforas.
Sin
embargo, hoy camino
bajo
una lluvia tenue
que
quiere volverse río.
II.
Salvación
Cuando
veas las grietas
plagadas de muchedumbre
que la verborragia contaminada
inunda la pureza de los silencios,
Cuando encuentres que la rutina
colgó soledades en las calles,
que el asfalto es la lápida
del monte,
Cuando descubras
poemas moribundos
sobre desiertos de apatía,
Cuando sientas el temor
de perder tu espejo,
tu aroma y tu nombre,
encontrarás el favor de las murallas
y el valor de las Ítacas.
Poeta,
escritora
Jesús
María (Córdoba) Argentina.
Publicó:
Atrevida ; Confieso poesía ; Voz de mujer
y Sobre líneas paralelas