viernes, 19 de junio de 2026

Cesar Moro

 


Un camino de tierra en medio de la tierra
 
 Las ramas de luz atónita poblando innumerables veces el
área de tu frente asaltada por olas
Asfaltada de lumbre tejida de pelo tierno y de huellas leves
de fósiles de plantas delicadas
Ignorada del mundo bañando tus ojos y el rostro de lava
verde
 
¡Quién vive! Apenas dormido vuelvo de más lejos a tu
encuentro de tinieblas a paso de chacal mostrándote
caracolas de espuma de cerveza y probables
edificaciones de nácar enfangado
 
Vivir bajo las algas
 
El sueño en la tormenta sirenas como relámpagos y el alba
incierta un camino de tierra en medio de la tierra y nubes
de tierra y tu frente se levanta, como un castillo de nieve y
apaga el alba y el día se enciende y vuelve la noche y
fasces de tu pelo se interponen y azotan el rostro helado
de la noche
 
Para sembrar el mar de luces moribundas
 
Y que las plantas carnívoras no falten de alimento
 
Y crezcan ojos en las playas
 
Y las selvas despeinadas giman como gaviotas
 
 
El mundo ilustrado
 
Igual que tu ventana que no existe
 
Como una sombra de mano en un instrumento fantasma
 
Igual que las venas y el recorrido intenso de tu sangre
 
Con la misma igualdad con la continuidad preciosa que me
asegura idealmente tu existencia
 
A una distancia
 
A la distancia
 
A pesar de la distancia
 
Con tu frente y tu rostro
 
Y toda tu presencia sin cerrar los ojos
 
Y el paisaje que brota de tu presencia cuando la ciudad no
era no podía ser sino el reflejo inútil de tu
presencia de hecatombe
 
Para mejor mojar las plumas de las aves
 
Cae esta lluvia de muy alto
 
Y me encierra dentro de ti a mí solo
 
Dentro y lejos de ti
 
Como un camino que se pierde en otro continente
 
 
 
 
 
Batalla al borde de una catarata
 
 
Tener entre las manos largamente una sombra
De cara al sol
Tu recuerdo me persiga o me arrastre sin remedio
Sin salida sin freno sin refugio sin habla sin aire
El tiempo se transforma en casa de abandono
En cortes longitudinales de árboles donde tu imagen se
disuelve en humo
El sabor más amargo que la historia del hombre conozca
El mortecino fulgor y la sombra
El abrir y cerrarse de puertas que conducen al dominio
encantado de tu nombre
Donde todo perece
Un inmenso campo baldío de hierbas y de pedruscos
interpretables
Una mano sobre una cabeza decapitada
Los pies
Tu frente
Tu espalda de diluvio
Tu vientre de aluvión un muslo de centellas
Una piedra que gira otra que se levanta y duerme en pie
Un caballo encantado un arbusto de piedra un lecho de
piedra
Una boca de piedra y ese brillo que a veces me rodea
Para explicarme en letra muerta las prolongaciones
misteriosas de tus manos que vuelven con el aspecto
amenazante de un cuarto modesto con una cortina roja
que se abre ante el infierno
Las sábanas el cielo de la noche
El sol el aire la lluvia el viento
Sólo el viento que trae tu nombre
 
Poeta y pintor surrealista .
Perú
1903 – 1956
Publicó: La tortuga ecuestre,( su único libro en castellano (escrita en 1938 y publicada en 1957);Cartas ; Lettre d'amour ; El castillo de Grisú ; L'homme du paradisier et autres textes ; Trafalgar Square ; Amour à mort ; Los anteojos de azufre (prosa); El ojo de gallo (teatro).

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