Escribe desdeSegovia (España)Juan Montero Lobo “Visnu”
La comunicación anunciada a través de los medios de comunicación social
modernos, es uno de los factores más influyentes en las personas, a la hora de
elegir o comprar un producto.
La publicidad se mete dentro de las personas, que
asimilan en el cerebro ese producto anunciado y sin pensar, si es mejor o peor
que otro, lo adquieren, sólo por el simple hecho de ser anunciado.
Los anuncios están hecho con perspicacia, con mensajes
concretos, con utopías, con sueños, que luego chocan con la realidad.
Pero los adultos saben discernir los productos que les
interesa, no obstante a los niños puede causarles prejuicios un anuncio, que va
dirigido a los mayores. Por eso pienso que la programación de la TV, debería
adaptar anuncios a los niños o en todo
caso suprimirlos. Otra cuestión es que los niños ven las películas de los
mayores y se tragan todo de la televisión, pero en ese caso la culpa es de los
padres, que se lo consienten.
La publicidad nos invade como todo, a través de la
Multinacional ya todo se puede anunciar y según dicen: “el que anuncia, vende”.
Millones y millones de pesetas se gastan casas comerciales para anunciar sus
productos, ya sea ropa, alimentos, detergentes, coches, etc, etc. No solo la
publicidad es influyente en el campo de la televisión, sino también en los
demás medios de comunicación, como puede
ser la radio o la valla
publicitaria. Ya en nuestra sociedad todos los productos
que se anuncian es un fenómeno más de nuestro tiempo que nos influye a todos a
la hora de decidirnos por un producto.
Siempre existió la publicidad, de una manera u otra, pero
en la época actual es inconcebible una
empresa sin publicidad, aunque haga publicidad con una pequeña cuña en la radio
o con un pequeño anuncio en el periódico y como parece ser que da resultado,
quien se resiste a no hacer publicidad, porque los ciudadanos de a pie lo
asimilamos todos y compramos ese producto y acabo diciendo como decía
anteriormente y es lo que se oye decir:”El que anuncia su producto, es señal
que vende”.-
Publicado
en Revista Literaria “Mapuche” – Año 6- Nº 17– Otoño 1988
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