sábado, 20 de diciembre de 2025

María Elena Altamirano

 

Supaj Ñuñu  -Cerro Pan de Azúcar-Cosquín
 
Él, el majestuoso, el soberbio, el impoluto, el humilde. Él es el vigía.
Testigo silencioso de tristezas y alegrías,
de cantos, de llantos, de risas, de disputas y armonía.
Está arropado con trinos y flores, con soledades y vientos silbadores.
Es compañero del tiempo que no le hace cosquillas, es amigo del río, de aguas espejadas y cristalinas.
El sol y la luna lo espían, en el plenilunio y al amanecer de cada día.
Parece que sabe todo, estoico siempre vigila, y si, sabe pero no comenta, ni opina.
Es guardián celoso de los misterios de la vida y no cuenta los secretos, que sólo él conoce, que solo él atisba.
La madre natura en él se manifiesta cada año, cuando las cuatro estaciones lo visitan, modificándole el vestuario.
Es un icono indiscutible. Él es, fué y será nuestro, y aunque sea de nadie, amo y admiro a ese cerro.
Supaj Ñuñú fue su nombre ancestral, así lo bautizaron los primeros, emulando su recuerdo maternal.
Pan de Azúcar, así de dulce mi vida lo conoció, cuando su pequeña y majestuosa inmensidad me cautivó.
Cosquín vive a sus pies y es parte de su esencia, desde siempre veneramos su señorial,  infaltable e inigualable presencia.
 
 Poeta,escritora
Cosquín-Córdoba-Argentina
Integrante de “Chispazos Literarios”

No hay comentarios.:

Publicar un comentario